Mientras millones de personas en todo el mundo seguían la final del Super Bowl, un hecho pasó casi inadvertido en la Argentina, pero marcó un hito histórico para la locución nacional: Mariano Chiesa se convirtió en el primer argentino en ponerle voz en español a la final de la NFL en Estados Unidos.
Radicado en Miami desde hace siete años, Chiesa fue la voz de la apertura oficial del Super Bowl para Telemundo, la cadena que posee los derechos de transmisión en español. Su tono grave, preciso y neutro acompañó uno de los eventos deportivos y televisivos más grandes del planeta, seguido por más de 120 millones de espectadores y con una facturación que supera ampliamente a la final de la Copa del Mundo de fútbol. Después de este gran evento, fue entrevistado por LA GACETA.
Del acento neutro al escenario global
Aunque es argentino, Chiesa explica a Buen Día Verano, de LGPLAY, que su trabajo exige un acento neutro, una decisión profesional más que identitaria. “Si yo hablara en argentino anunciando el Super Bowl, hay una gran probabilidad de que no me contraten”, señaló. En redes sociales, muchas veces recibe comentarios de quienes le reclaman no “hablar como argentino”, sin advertir que su voz es su herramienta de trabajo en un mercado continental.
“Estamos hablando de comunicarle a 120 millones de personas. Hay que entender cómo funciona el mercado”, explicó.
Una voz conocida, aunque muchos no lo sepan
Si alguien encendió la televisión en los últimos 25 años, probablemente escuchó a Mariano Chiesa. Es la voz de Frávega, de comerciales emblemáticos de Quilmes, de Mercado Libre, Aeropuertos Argentina, Disney Plus, además de personajes publicitarios que se volvieron parte del inconsciente colectivo, como el “sapito” o el pajarito de Twistos.
“Me escucharon cientos de millones de veces, aunque no sepan quién soy”, resumió.
Además de la publicidad, Chiesa desarrolló una extensa carrera artística: fue conductor en Discovery Kids, produjo y protagonizó musicales como Avenida Q, Casi normales, Sunset Boulevard —junto a Valeria Lynch— y participó en grandes producciones teatrales que hoy incluso lo incluyen en formato audiovisual e inmersivo desde el exterior.
El llamado que lo llevó al Super Bowl
Su llegada a la NFL no fue casual, aunque sí vertiginosa. En 2025 recibió un llamado de urgencia: debía enviar pruebas de voz en menos de 24 horas. Grabó tres tomas y esa misma noche le confirmaron que salía al aire al día siguiente como la voz de apertura del Super Bowl.
Este año, en cambio, el proceso fue más planificado. Desde hace meses Chiesa es la voz oficial de la programación de la NFL para Telemundo, cadena que también tiene los derechos del Mundial de fútbol y la NBA en español.
“Este año fue distinto. Hubo tiempo, reuniones, trabajo de texto y locución. Incluso pude ver el Super Bowl con amigos y escucharme en vivo”, contó.
El Super Bowl como experiencia total
Chiesa destacó que el Super Bowl es mucho más que un partido: es un show integral de siete horas, pensado al detalle. Desde el ingreso del público, los sponsors, las cámaras, el entretiempo y hasta los silencios están diseñados para no fallar.
“Está todo armado como una Fórmula 1 del entretenimiento. La gente va a soltarse de la rutina y vivir una experiencia completa”, explicó, y comparó el ritual estadounidense con el asado, la picada y la pasión futbolera argentina.
Inteligencia artificial: sin miedo, pero con criterio
Consultado sobre el avance de la inteligencia artificial, Chiesa fue claro: no la ve como una amenaza, sino como una herramienta. “El miedo es lo peor que puede pasar. Hay que adaptarse”, sostuvo. Sin embargo, marcó una diferencia clave: la IA puede reproducir una voz, pero no transmitir emoción, intención ni verdad.
“No se puede hablar de pasión con una voz artificial. La gente ya vio cientos de videos iguales. Lo humano sigue siendo el diferencial”, afirmó.
Emigrar para no “matar al artista”
Con una carrera consolidada en la Argentina, Chiesa decidió mudarse a Estados Unidos para sacudirse la comodidad. “Tenía todo: estabilidad, trabajo, tranquilidad. Pero sentí que me estaba quedando quieto”, confesó.
Siete años después, su voz suena en el evento deportivo más visto del planeta. Un logro que no solo representa un éxito personal, sino también una rareza que vale la pena destacar: un argentino, con acento neutro, pero con identidad intacta, haciendo historia en el Super Bowl.